Durante muchos años escuché a empresarios decir que el mayor error en Recursos Humanos es contratar mal a una persona. Y sí, es un error. Todos lo hemos cometido alguna vez. Pero después de décadas trabajando con equipos, liderando empresas y viendo crecer organizaciones desde cero, puedo afirmar algo con total claridad: el error más caro es pagar mal.

¿Porque doy esta aseveración?

Cuando pagas mal, el problema se vuelve estructural: afecta la motivación, la cultura, la reputación de la empresa y, en última instancia, los resultados del negocio.

Cuando una persona siente que es mal pagada, la percepción de justicia salarial se cuestiona en términos de desequilibrio entre lo recibido y lo exigido. Desde esta perspectiva algunos aspectos que debemos tener en cuenta son los siguientes:

1. Comparación con el mercado

Las personas siempre comparan. No importa si lo dicen o no.

Comparan con amigos, con excompañeros de trabajo, con ofertas laborales en internet o con colegas de la misma industria. Cuando una empresa paga muy por debajo del promedio del mercado, el colaborador siente una especie de pérdida de confianza que va deteriorando la relación laboral en forma abrupta. 

2. Comparación interna

Los colaboradores también se comparan dentro de la misma empresa. Si dos personas realizan funciones similares, pero perciben remuneraciones muy distintas, se genera una sensación inmediata de injusticia organizacional.

3. Reconocimiento del valor del trabajo

Las personas no esperan necesariamente ser las mejor pagadas del mercado, pero sí esperan sentir que su esfuerzo es valorado. Cuando alguien percibe que trabaja mucho, genera resultados y aun así su salario permanece estancado durante años, el mensaje que recibe es claro: “Tu esfuerzo no importa tanto” y ese es el inicio del desapego.

4.El papel decisivo del jefe directo

Existe un error común en muchas empresas: pensar que la satisfacción laboral depende únicamente del salario. La realidad es más compleja. Numerosos estudios en gestión del talento muestran que las personas no renuncian a las empresas, renuncian a sus jefes.

El líder directo tiene un impacto enorme en cómo una persona percibe su trabajo, de igual forma, toda persona colaboradora espera de su líder:

Cuando tenemos una persona con un salario bajo y una mala jefatura, la salida del colaborador se vuelve inevitable, ya que no hay posibilidad de crear una relación de confianza y/o sentido de pertenencia. 

5. El salario emocional: el valor que no aparece en la planilla

No todo en el trabajo se mide en dinero. Existe algo que hoy conocemos como salario emocional, y cada vez tiene más peso en la decisión de las personas de quedarse o irse de una organización.

El salario emocional incluye elementos como:

El salario emocional es importante, pero no podemos engañarnos. Si una empresa paga muy por debajo del mercado, ningún ambiente laboral compensa esa brecha. Las organizaciones responsables deben procurar que sus salarios estén al menos cerca del promedio del mercado para su industria, tamaño y ubicación.

Esto no significa pagar más de lo que la empresa puede sostener. Significa encontrar un equilibrio entre: lo que la empresa puede pagar, lo que la persona genera y lo que el mercado está pagando. Cuando ese equilibrio existe, la relación laboral se vuelve mucho más saludable.

6. La rotación de personal: una factura silenciosa

Muchos empresarios creen que pagar salarios bajos reduce costos. La realidad suele ser la contraria. Cuando una empresa paga mal, ocurre algo inevitable: la rotación de personal aumenta y la rotación es extremadamente cara. Cada salida implica:

7. Cuando una empresa paga mal, se vuelve un lugar de paso

El trabajador decide cumplir y estar en la empresa que paga mal mientras aparece algo mejor, provocando dos consecuencias graves:

7.1. Nadie proyecta su futuro en la organización.

7.2. Los colaboradores dejan de ser embajadores de la empresa y una empresa sin embajadores internos pierde uno de sus activos más poderosos: la reputación construida por su propia gente.

Después de leer estos siete aspectos que se viven en las empresas que pagan mal a sus colaboradores, debemos recordar la regla más importante: las empresas se construyen con personas y las personas necesitan sentir que existe un trato justo. No se trata de pagar salarios imposibles. Se trata de construir un equilibrio entre: lo que la persona aporta, lo que la empresa puede sostener y lo que el mercado reconoce como justo. Cuando ese equilibrio se logra, ocurre algo extraordinario:

Reflexión final: Pagar en forma justa puede garantizar el futuro de la organización, porque cuando una empresa paga de forma adecuada, lidera con respeto y construye oportunidades de crecimiento, donde las personas colaboradoras dejan de ver el trabajo como un simple empleo y comienzan a verlo como un proyecto en el que vale la pena quedarse y crecer.

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